
Dentro de pocos días estaremos arribando a uno de los meses más especiales para mí, Diciembre.
Este mes siempre me ha representado alegría, nuevos comienzos y cierre de capítulos, dejar ir.
¿Que tenemos que dejar ir? ¿A qué le vamos a dar la bienvenida? Mucho se habla ahora de que tenemos que vivir el presente, que es lo importante. Sin embargo no podemos abrazar lo presente si antes no soltamos el pasado, como dice algunos, aprender a vaciar la casa, antes de re decorarla y llenarla con nuevas cosas.
El mes de diciembre simboliza ese desprendimiento que debe suceder en cada uno de nosotros, como un recordatorio de que nada es una constante en esta vida, y que para adentrarnos en el futuro tenemos que descargarnos de ese pasado que nos arrastra a veces al miedo o la incertidumbre, no podemos quedarnos vegetando mucho tiempo, al menos no si queremos estar bien con nosotros mismos y los demás.
¿De que me quiero liberar?, quiero dejar atrás los miedos acumulados por múltiples heridas, quiero dejar atrás los hábitos que no me permiten crecer como ser humano, quiero dejar ir la sombra de viejos amores que me laceraron el corazón y que de alguna manera he permitido que sigan viviendo en los rincones de mi alma, quiero dejar ir para siempre el temor a lo desconocido.
Quiero abrazar, quiero reírme a carcajadas por lo que ahora tengo y tomar la esperanza entre mis manos, y caminar confiada en que estoy lista para abrir mis brazos al cielo, y dar gracias por lo que me depara mi día, mi nuevo año.
